Coreanos marcaron a Mérida

Charla sobre su explotación y su integración local

EMANUEL RINCÓN BECERRA

2022-05-14T07:00:00.0000000Z

2022-05-14T07:00:00.0000000Z

Compania tipografica Yucateca

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CULTURA

La migración coreana al Estado en 1905 es un hecho que dejó una profunda huella en la sociedad yucateca. Más allá de los abusos sufridos por quienes, con engaños de una vida próspera, llegaron a la entidad para ser explotados en las haciendas henequeneras de la región, la integración de la comunidad asiática marcó el inicio de una nueva identidad cultural que persiste hasta nuestros días con los descendientes de aquellas familias. “Flor negra” es una novela de Kim Young Ha que retrata las experiencias de los primeros coreanos en México, desde su llegada al país y su explotación laboral en las haciendas henequeneras hasta su participación en la Revolución mexicana, explica la investigadora Celeste Alejandra Díaz Calderón, quien junto con Javier Corona Baeza, descendiente coreano de tercera generación en Yucatán, ofrecerá hoy una charla sobre este libro, a las 12 horas, en el Centro Cultural “José Martí” del Parque de las Américas. La actividad forma parte del proyecto “Voz viva, lectura en boca de sus autores”, que promueve la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Mérida. Celeste Díaz explica al Diario que “Flor negra” es una novela de ficción basada en hechos reales de la migración coreana a principios del siglo XX a Yucatán. Recuerda que el autor viajó a la entidad para entrevistarse con descendientes de la comunidad coreana. El libro, originalmente escrito en coreano, fue traducido hacia 2003 al español, lo que ha permitido que más personas conozcan detalles de este acontecimiento que narra las penurias y otros hechos que marcaron a los migrantes coreanos. Origen del título El nombre “Flor negra” obedece a un elemento simbólico de la trama, en la cual los migrantes coreanos llegan a suelo yucateco atraídos por la emoción de encontrar la Flor Negra de la Felicidad, embarcados en una aventura en pos de algo que no existe y que termina por arrastrarlos a una vida de abusos. Lo valioso de “Flor negra”, considera Celeste Díaz, “es que es una novela de 250 páginas que posee elementos ficticios que le dan atractivo singular, sustentado en hechos reales que vivieron los migrantes, las causas por las cuales llegaron, el engaño del cual fueron objeto, la vida de explotación en las haciendas henequeneras; ¿cómo adaptarse a un país tan diferente con un idioma y formas de ser de la sociedad tan distintas a las suyas?”.—

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